
La cerveza Cantillon es probablemente la referencia más codiciada del universo lambic: una pequeña cervecería familiar en pleno Anderlecht, productora intransigente de gueuze, kriek y framboise tradicionales, y único proyecto cervecero del mundo que opera simultáneamente como museo en activo. Más de 125 años después de su fundación, sigue elaborando exclusivamente lambic 100% bio, sin filtración, sin pasteurización y sin atajos: una postura cervecera que la ha convertido en mito viviente para aficionados de los cinco continentes.
La Brasserie Cantillon fue fundada en 1900 por Paul Cantillon y su esposa Marie Troch en el barrio industrial de Cureghem, dentro del distrito bruselense de Anderlecht. Sus orígenes son los de una biersteker —un blender de lambic—: durante las primeras décadas, la casa compraba lambic a productores del Pajottenland para ensamblar sus propias gueuzes. La primera elaboración íntegramente propia llegó en 1938, cuando Paul y sus hijos Robert y Marcel adquirieron el equipo de la cerrada Brasserie Nationale du Néblon y lo trasladaron a Rue Gheude 56, donde la cervecería sigue operando hoy.
El verdadero punto de inflexión llegó en 1969-1970, cuando Jean-Pierre Van Roy —yerno de Marcel Cantillon— tomó las riendas en plena crisis del estilo. Mientras gran parte de los productores belgas endulzaban sus gueuzes para sobrevivir comercialmente, Jean-Pierre abandonó los azúcares artificiales en 1978 y, ese mismo año, fundó el Museo Bruselense de la Gueuze en la propia cervecería: un gesto pionero que combinó preservación cultural y supervivencia económica.
Desde 2003 dirige la casa Jean Van Roy, cuarta generación, que aprendió el oficio junto a su padre durante veinte años. La continuidad está asegurada: siete nietos de Jean-Pierre y Claude están preparados para tomar el relevo. Cantillon es hoy uno de los pocos productores lambic con plan de sucesión claro hasta la quinta generación.
Lo que distingue a Cantillon de cualquier otra cervecería no es solo su lambic: es lo que no hace. La casa no filtra, no pasteuriza, no añade azúcar, no incorpora aromas artificiales y no utiliza levaduras industriales. Cada cerveza es resultado exclusivo del aire de Anderlecht, las barricas de roble y, cuando procede, la fruta entera macerada.
El proceso parte de una receta cervecera estable: aproximadamente un 65 % de malta de cebada y un 35 % de trigo sin maltear, acompañados de lúpulo envejecido durante al menos tres años para perder amargor y aportar propiedades conservantes. El mosto se enfría toda una noche en el koelschip de cobre instalado en el ático de la cervecería, donde la microflora autóctona —más de un centenar de levaduras y bacterias identificadas, entre ellas Saccharomyces, Brettanomyces y bacterias lácticas y acéticas— inicia la fermentación espontánea. Luego, el lambic madura en barricas de roble o castaño durante uno, dos o tres años antes de ser ensamblado, embotellado o macerado con fruta.
Desde 1999, todos los ingredientes proceden de agricultura ecológica certificada: una decisión visionaria que adelantó en dos décadas el debate sobre sostenibilidad en el sector. La producción anual ronda los 2.500 hectolitros —ínfima si se compara con la industria— y la asignación se reparte cuidadosamente entre tiendas especializadas de todo el mundo. Esa combinación de volumen limitado, principios irreductibles y calidad técnica obsesiva explica por qué cada nueva añada de Cantillon se convierte en evento cervecero global.
En BelgasOnline trabajamos con la asignación oficial de la casa. Estas son las referencias actualmente disponibles, organizadas por familia.
La Cantillon Gueuze 2025 (también disponible en formato 37,5 cl) es el pilar técnico de la casa: ensamblaje de lambics de uno, dos y tres años, champanizada en botella. Acidez vibrante, complejidad funky y carbonatación elegante. La Kriek Bio 75 cl (y su formato 37,5 cl) macera cereza ácida —200 g/L— durante varios meses en lambic joven; el resultado es una cerveza seca, jugosa y profundamente frutal, lejos de las krieks endulzadas comerciales. La Rosé de Gambrinus 75 cl (y su 37,5 cl) hace lo propio con frambuesa fresca: es la framboise icónica de la casa, en producción ininterrumpida desde 1986.
La Bruocsella es lambic embotellado sin ensamblar, sin azúcar añadido y sin refermentación en botella: pura austeridad técnica. Disponemos de dos añadas distintas, cada una con su personalidad propia: la Bruocsella 15-16, lambic de tres años, y la Bruocsella 20-21, lambic de dos años. Cervezas sin carbonatación, profundamente tánicas y agrestes, ideales para entender qué es exactamente un lambic en estado puro.
La Fou’ Foune es la edición anual con albaricoques de la variedad Bergeron del Ródano, macerados sobre lambic joven durante 18-20 meses: una de las cervezas más buscadas del mundo. La Sang Bleu incorpora bayas de haskap (madreselva azul), un guiño a la voluntad experimental de Jean Van Roy con frutas no nativas de Bélgica.
Cantillon es probablemente el productor cervecero del mundo que más ha explorado la frontera entre cerveza y vino natural. La Saint Lamvinus macera uva Merlot de Burdeos en lambic; la Vigneronne hace lo propio con uva blanca, en una de las referencias más antiguas y enológicas del catálogo de la casa.
La Ashanti incorpora pimienta negra Gorilla Pepper procedente de Camerún, una colaboración con el proyecto agrícola homónimo. La Iris rompe el canon usando exclusivamente malta de cebada (sin trigo) y aplicando dry hopping con lúpulo fresco, en una rareza técnica única en el universo lambic. La Cuvée Saint-Gilloise es lambic de dos años macerado en frío con lúpulo Hallertau: la versión más amarga y herbácea del catálogo.
La Wadesda #9 es un blend único: combina la Jambe de Bois (tripel) de la Brasserie de la Senne con lambic de Cantillon. Es la única colaboración estable entre dos de las cervecerías bruselenses más respetadas del mundo y un imprescindible para entender el diálogo entre estilos belgas contemporáneos.
Puedes ver el catálogo completo en la página de Brasserie Cantillon en BelgasOnline.
Cantillon es miembro fundador de HORAL (Hoge Raad voor Ambachtelijke Lambikbieren), la asociación que defiende y certifica el lambic tradicional. Su sede alberga desde 1978 el Museo Bruselense de la Gueuze, un espacio único en el mundo donde el equipo histórico —el koelschip de cobre abierto al aire de la ciudad, las cubas, los foeders centenarios— sigue en uso diario. El museo recibe cada año decenas de miles de visitantes y es uno de los destinos esenciales del turismo cervecero europeo.
Cada año (ahora cada dos, alternando con el evento Quintessence desde 2024), Cantillon celebra el Zwanze Day: una jornada coordinada con casi un centenar de bares especializados de más de veinte países donde se descorcha simultáneamente la nueva edición Zwanze, una cerveza experimental que rara vez se repite. La edición 2026 está dedicada a Red & White Vermouth lambics, un híbrido entre lambic y vermut.
La cervecería organiza además jornadas de puertas abiertas con sesiones de elaboración pública (brassins publics) durante los meses de invierno, los únicos en los que la fermentación espontánea es viable en el clima bruselense.
La temperatura de servicio óptima de un lambic Cantillon está entre 8 y 12 °C: bajar más mata el aroma, subir más resalta en exceso la acidez. La copa recomendada es una flauta tipo champagne o un cáliz de boca abierta que permita apreciar la compleja capa aromática.
Las botellas Cantillon van tapadas con corcho y deben conservarse en horizontal en un espacio fresco y oscuro (10-14 °C), para mantener el corcho húmedo y evitar la pérdida de carbonatación. Las gueuzes y framboises de la casa evolucionan en botella durante años: las jóvenes son más frutales y vibrantes; las maduras desarrollan complejidad tánica, vinosa y de cuero noble. Jean Van Roy recomienda probar la misma cerveza en distintos momentos para apreciar el viaje sensorial.
Cantillon produce alrededor de 2.500 hectolitros al año —una cantidad mínima— y reparte cada añada entre tiendas especializadas de todo el mundo bajo asignación. La demanda global supera con creces la oferta, por eso muchas referencias se agotan poco después de cada distribución.
Sí. Desde 1999, Cantillon utiliza únicamente cebada malteada, trigo, lúpulo y frutas procedentes de agricultura ecológica certificada. Es una de las primeras cervecerías belgas en aplicar esta política de manera integral.
La Gueuze 100% Lambic Bio es la puerta de entrada natural: muestra con claridad la estructura técnica del estilo. Si prefieres fruta, la Rosé de Gambrinus y la Kriek Bio son los clásicos más accesibles.
Bien conservadas en horizontal, a 10-14 °C y sin oscilaciones de temperatura, las botellas de Cantillon pueden envejecer entre 10 y 20 años. Las gueuzes y los lambics puros (Bruocsella) son las que mejor evolucionan; las afrutadas pierden fruta con el tiempo pero ganan complejidad.
Descubre toda nuestra selección de cervezas lambic en nuestra categoría de cervezas lámbicas.
VolverHerramientas de accesibilidad
Bienvenido a BelgasOnline.com para encontrar la mejor selección de Cervezas Belgas Online debes confirmar que eres mayor de edad.
